“Durante el gobierno del noveno inca, Pachacutec Inca Yupanqui, el Cusco fue ordenado en «4 suyos»: Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo y Contisuyo. Al mismo tiempo, el centro del territorio ―lo que hoy es Cusco-centro―, se configuró bajo la figura de un puma, dividiéndose en 3 componentes básicos: el centro del poder, las áreas de cultivo y los barrios satelitales.
Si observamos la ciudad desde el Mirador del Cristo Blanco, ubicado en la cima de la colina Pukamoqo (Colina roja), sobre los barrios tradicionales de San Cristóbal y San Blas, podemos ver la figura del inmenso puma al que muchos cronistas se refieren. Y, si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que el ombligo del puma coincide con la Plaza Mayor de Cusco. Eso significa que el «ombligo del mundo» también es el ombligo del puma. Algo que ahora tiene mucho sentido para mi.
Nunca me voy a cansar de ver la sonrisa sincera e introspectiva de tantos viajeros que salen de sus ciudades, países y continentes para conocer esta mística ciudad, buscando romper con una rutina ―tal vez― muy parecida a la mía antes de decidirme a ir más allá.
Y puedo decir que escuchar tantas lenguas y conocer tantas culturas, hacen que este laberinto lleno de lugares y seres mágicos enriquezca mi espíritu de una manera especial que espero transmitir, poco a poco, por aquí: tu ciberlugar sobre la mágica ciudad de Cusco.